Cómo aceptar tu dulzura puede aportar a tu bienestar.

8

diciembre 16th, 2014

Por Agapi Stassinopoulos

“Hazme dulce de nuevo, fragante, fresco, salvaje y agradecido por los más pequeños gestos” -Rumi-

Durante un día nevado en la ciudad de Nueva York, entré a un taxi con apuro y le dije al conductor: “Por favor, lléveme tan rápido como pueda, no puedo llegar tarde a mi cita.” El conductor del taxi muy amablemente se volvió hacia mí y dijo: “Voy a hacer mi mejor esfuerzo, pero su seguridad es más importante para mí que ir rápido.” Él era un hombre mayor con una presencia tan amable que me llegó al corazón.

En la ventana que nos dividía había un certificado de vida por su servicio a los pasajeros. Tuve curiosidad y le pregunté de qué se trataba, él contestó: “Manejar en la ciudad es un campo de batalla, parece que todos están ensimismados, una batalla todos los días. Pero él siguió “Yo trato a cada pasajero como alguien digno de valor.”

Acabamos hablando sobre la ciudad, la gente y la vida. Antes de darme cuenta, ya habíamos llegado a mi destino. Le agradecí por el recorrido y le di una buena propina. “Es usted una mujer muy linda.” me dijo. “Las mujeres en Nueva York se han convertido mucho en hombres. Yo tengo hijas y les digo “Sean dulces, no sean como los hombres.”” Él volteó a verme y me dijo “Nunca pierda su dulzura.”

Le di un apretón de manos y le dije que me había hecho el día, a lo que él respondió, “Usted hizo el mío.” A medida que se alejaba, tiré una lágrima por su espontáneo y sincero intercambio. Estaba claro que me había encontrado con un ser humano cálido.

Este encuentro despertó algo en mí que he querido poder escribir.  ¿Por qué las mujeres hemos empezado a perder el contacto con nuestra dulzura y negamos esa parte de nosotras?

Cuando somos niñas estamos innatamente llenas de dulzura. A medida que crecemos somos socialmente entrenados para remplazar esta cualidad con un sentido de logro y la necesidad de pertenecer comienza a comprometer lo que somos en nuestra esencia. Poco a poco, la dulzura se sustituye por nuestros personajes externos y la imagen que proyectamos en el mundo.

Incluso cuando tratamos de caminar por el sendero espiritual, nuestras prácticas más devotas que carecen de dulzura pueden dejarnos secos como un desierto. A menos que nuestro corazón esté en cualquier tipo de práctica espiritual, podemos muy bien perder el punto. Un momento de amor y dulzura puede ayudarnos a conectarnos de nuevo a nosotros mismos.

La dulzura a menudo tiene una mala reputación. Si un hombre es dulce, es descrito como afeminado y si una mujer es dulce, es considerada débil y no sexy. Bueno, yo creo que la dulzura es el nuevo sexy.

Consideremos cómo lloramos en las películas durante escenas que tocan el corazón, pero luego nos sumergimos de nuevo en nuestras vidas y dejamos esa emoción a un lado para poder sobrevivir en nuestro competitivo mundo. Después de todo nadie pone en su currículum “Yo mantengo mi dulzura” y es contratado por eso.

Y aún así, la manera más rápida de llegar al corazón de alguien es siendo dulces con esa persona. Tal vez la razón por la que todos anhelamos y amamos los dulces es porque anhelamos probar la dulzura de la vida.

Es muy importante que no nos convirtamos en amargados cuando no obtenemos lo que queremos o porque el hombre con el que nos casamos resultó ser diferente a lo que esperábamos, o porque tuvimos una mala ruptura, o porque algo salió mal en el trabajo. Por otro lado, cuando conseguimos lo que queremos y tenemos éxito, es importante que no nos tornemos duros, agresivos y que nos desconectemos de nuestra verdadera naturaleza, de nuestro espíritu femenino solo para poder mantener ese éxito.

Debajo de todas nuestras interacciones se encuentra el corazón, que anhela ser auténticamente visto, conocido, compartido, bienvenido y aceptado. No hay nada más embriagador como el regalo de un corazón abierto y la calidez humana. Estos son los regalos naturales que nos permite seguir dando y es una interminable fuente de la que todos podemos tomar. Creo que esta es una de las razones por las que la gente se enamora cuando van a Grecia, hay una efusión de afecto y cuidado que se siente hasta los huesos.

Cuando mi padre estaba en la última etapa de su vida, veía a un hombre al que he conocido y amado, que demostraba sus cualidades de Zeus, Poseidón y Hades, afirmando su poder con un temperamento volátil, transformarse en un hombre dulce y vulnerable. Pero ¿no es una desgracia esperar hasta el final de tu vida para experimentar esa dulzura con la que todos venimos al mundo? Así que comparte tu dulzura con aquellos que conoces cada día. Al compartir tu dulzura, inevitablemente lo atraerás diez veces más. Empezarás a sentirte abundante.

No pierdas este momento por ir rápidamente a la siguiente cosa y luego a otra. Lo que importa y lo que nos hace sentir vivos, es cuando paramos para disfrutar la dulzura de la vida y la de los otros. No la ocultes. Como dijo Rumi, “Encuentra la dulzura en tu corazón, para poder encontrarla en cada corazón.”

Comparte conmigo: ¿Cómo compartes tu dulzura y como puedes experimentar más con ella?

Visítame aquí: http://unbindingtheheart.com/2014/02/how-embracing-your-sweetness-can-benefit-your-well-being/#sthash.fZpnDO8g.dpuf

Deja tu comentario

Síguenos en todas nuestras redes:

Encuéntranos en Facebook

¡Susbríbete para recibir noticias!

FOCO
Online
Próximamente