Consejos para evitar la intoxicación de salmonella y E.Coli en verano

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julio 29th, 2015

Las intoxicaciones alimentarias en verano pueden producirse al consumir alimentos que contengan la bacteria, por eso es preciso manipular la comida con seguridad, lavar bien los productos frescos como fruta y verdura, cocinar los productos crudos a altas temperaturas y evitar la leche sin pasteurizar o los preparados con huevos en crudo. Así, Maite Pelayo, microbióloga y portavoz técnico del Instituto Silestone destaca que “los alimentos contaminados por microorganismos, y en especial bacterias, son los causantes de enfermedades de transmisión alimentaria y otras alteraciones relacionadas con la alimentación, especialmente en verano. Este tipo de patologías pueden causar síntomas que van desde un simple malestar de estómago hasta problemas más graves como diarrea, fiebre, vómitos, calambres abdominales y deshidratación”. Los efectos varían en función del microorganismo, de la dosis ingerida y del individuo.

Las personas que son más susceptibles de padecer estas dolencias son, según recuerda Maite Pelayo los niños, las embarazadas, los ancianos y aquellos individuos con sistema inmunitario debilitado, por lo que aconseja prestar una especial atención a estos colectivos.

La prevención pasa por establecer un plan de control de peligros potenciales y unos correctos hábitos de higiene tanto en la manipulación de los alimentos cómo en la conservación de los mismos, que el Insituto Silestone resumen en estas medidas higiénico-sanitarias:

1. Examinar el aspecto externo del producto fijándonos que en la etiqueta contenga información referente a los ingredientes, condiciones de conservación y fecha de caducidad.

2. No romper la cadena del frío, ya que a temperatura ambiente las bacterias se multiplican.

3. Separar los productos crudos de los cocinados para evitar la posible transmisión de microorganismos mediante la contaminación cruzada. No mezclar los utensilios y recipientes para alimentos crudos y cocinados.

3. Utilizar agua potable y lavarse las manos siempre antes de manipular los alimentos.

4. Limpiar los utensilios y superficies cada vez que se manipule un alimento diferente, recordando que las manos del manipulador son un utensilio más.

5. Cocinar la tortilla cuajando bien el huevo y consumir preferentemente de inmediato y, en caso contrario, refrigerar.

6. Consumir las salsas que contengan huevo crudo de manera inmediata y prepararlas extremando las precauciones de higiene.

7. Conservar en frío los alimentos fríos y muy calientes los de consumo en caliente, evitando siempre las temperaturas templadas.

8. Cocinar los alimentos mediante tratamientos prolongados a altas temperaturas (fritura, horno, guiso, etc.), puesto que son los métodos de higienización más eficaces.

9. En el caso de alimentos de consumo crudo como las ensaladas, utilizar otros sistemas de higienización, como unas gotas de desinfectante de uso alimentario en un recipiente con agua y un posterior aclarado.

10. Recordar que existen productos de limpieza, encimeras, neveras e incluso interruptores que tienen propiedades bacteriostáticas que facilitan las correctas condiciones de higiene en la cocina al evitar la proliferación de microbios.

¿Y qué pasa cuando comemos fuera de casa?

El verano es la época por excelencia para comer fuera, ya sea en la playa, en picnics, con fiambreras o neveritas. A pesar que más de la mitad de las toxiinfecciones alimentarias tienen lugar en el ámbito doméstico, es preciso tomar medidas de seguridad higiénica y conservación de los alimentos para las comidas al aire libre, para lo que el Instituto Silestone también marca unas pautas:

1. Si se trata de una salida al campo o la playa con comida deberemos extremar las precauciones de higiene y manipulación.

2. Una de las claves a la hora de planificar las comidas de la excursión será la elección de los alimentos. Evita aquellos con elevado riesgo sanitario, Prescinde de los elaborados con huevos frescos como mahonesas por lo que se recomienda utilizar, en el caso de ser necesario, elaboraciones comerciales preferiblemente en mono dosis.

En el caso de las tortillas, cuajar bien el huevo asegurando temperaturas de seguridad, mantenerla bien caliente hasta el consumo y si esto no es posible, enfriar y mantener fría. Las tortillas preparadas comerciales utilizan huevo pasteurizado y son más seguras.

4. Para mantener el frío de los alimentos, utilizar envases isotermos de cierre hermético o bien envases de plástico tipo tarteras introducidos en una bolsa isoterma con cremallera con un acumulador de frío. Otra opción son las clásicas fiambreras con platos, las más modernas son isotermas, en las que podremos introducir los alimentos calientes como carne, salchichas o tortilla.

Via. MujerHoy

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