Cooperación social para lograr el empoderamiento de la mujer

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abril 28th, 2014

Experiencias de una joven del 28% 

Por Magdaly Santillanez

De acuerdo a la OCDE, México ocupa el cuarto lugar mundial en desempleo juvenil y la mayoría de estos jóvenes ni estudian ni trabajan. Además, según una encuesta por Parametría, el 58% de la población considera que es por decisión propia -no porque muy pocos jóvenes pueden acceder a educación superior para continuar desarrollando su potencial o por las altas tasas de desempleo-. También, en México solo el 28% de los jóvenes de 20 a 29 años tienen acceso a educación superior.

Ante este panorama, ¿Se puede decir que los jóvenes tenemos apatía por las causas sociales? Evidentemente, no todos. Muchos se manifiestan en las calles, otros queremos contribuir a disminuir los problemas de nuestras comunidades, pero si la juventud no puede satisfacer sus necesidades –como el resto de la población- y está envuelta en círculos viciosos de los que es parte la violencia, narcotráfico, pobreza o escasa calidad de la educación, entonces es natural preocuparse más por sobrevivir que por temas sociales. Sin embargo, cada vez hay más jóvenes que utilizan lo que parecieran ser obstáculos para influir positivamente en los otros y sus comunidades.

Tener un buen propósito no es lo único necesario y no solo depende de ti, sino de la cooperación social y de la información con la que cuentas sobre el problema. En mi caso, con Microévora tuve que convencer a empresarios, capacitadores de empresas, íconos locales y jóvenes para que participaran de forma voluntaria en los talleres del programa piloto. También debía lograr que mujeres de escasos recursos asistieran a las capacitaciones. Por ello, acudí a la radio, periódicos locales y repartí volantes en sitios concurridos. Asistieron cuarenta personas pero abandonaron los talleres gradualmente. ¿Qué pasó? Llamé a sus casas pero no estaban o las respuestas no fueron claras.
Entonces, asistí a las charlas de un Programa Social en mi comunidad para que las señoras que así lo desearan pudieran realizar una encuesta sobre ansiedad social y conocer cuáles actividades les cuesta más trabajo llevar a cabo. No fue fácil lograr que las personas estuvieran seguras de que la encuesta era apartidista y que no las comprometía a nada, además les pedí una firma de autorización de acuerdo a una norma de investigación social. La encuesta resultó compleja y decidí simplificarla, analizar los resultados y modificar el taller de acuerdo a la información obtenida. Para entonces ya había terminado preparatoria y me mudé a la Cd. De México para estudiar Economía, porque quería prepararme mejor para realizar un aporte social más cuantificable.
Si bien, no se obtuvieron resultados de acuerdo al objetivo principal, se logró crear conciencia sobre lo importante que es el desarrollo de las habilidades de las personas para combatir la pobreza, así como mayor participación de la juventud y diversos sectores en un tema que todos podemos ayudar y en el que el empoderamiento de la mujer es factor clave. Además, en un país en el que existe alto desempleo juvenil y en el que 19% de los emprendedores del país son mujeres tampoco debe descartarse la opción de establecer prácticas empresariales para que mujeres jóvenes puedan vencer el desempleo y emplear a otros, convirtiéndose en emprendedoras con el apoyo del Instituto Nacional del Emprendedor. Pero debe tomarse en cuenta que el empoderamiento de la mujer también consiste en un acceso a mejor calidad de la educación, condiciones de trabajo equitativas y condiciones adecuadas de salud y bienestar.

De acuerdo con el Secretario General de las Naciones Unidas Ban Ki-Moon: “Los países en los que hay más igualdad de género experimentan mayor crecimiento económico (…) las pruebas no dejan lugar a dudas: la igualdad de la mujer supone progresos para todos”. Y añadido a esto, el empoderamiento de la mujer es una cuestión de actitud, en el que se reconoce la confianza en sí misma, sin dejar que la opinión de otros influya de forma negativa en nuestras acciones pero también es necesaria la cooperación social. De esta misma manera, la juventud debe reconocer su papel en la sociedad y no permitir que las situaciones de riesgo a las que se enfrenta nublen su juicio para exigir mejores oportunidades, a las que por derecho debemos tener acceso.

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