Una historia sobre la felicidad

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octubre 20th, 2014

Por Zainab Salbi

Años antes de la noticia de ISIS en Irak, llevé a mis colegas a un restaurante para celebrar su arduo trabajo en Women for Women International Bagdad, la oficina de Irak. Me senté junto a Umm Ahmed, quién limpia la oficina, pero casi no la reconocí al principio. En lugar de usar la ropa de limpieza, tenía un hermoso vestido morado, una camisa de color negro y un pañuelo morado a juego. Ella se veía preciosa cuando se volvió hacia mí y dijo, “No puedo agradecerles lo suficiente por hoy. Este es el día más feliz de mi vida “.

“¡Maravilloso!”, Le dije. “Pero vamos a esperar a que llegue la comida y espero que sea realmente buena.”

“No importa cómo sepa la comida”, explicó Umm Ahmed. “Simplemente estoy feliz por estar dentro de un restaurante. Siempre he soñado con entrar a un restaurante y hoy usted ha hecho realidad mi sueño. Así que, es el día más feliz de mi vida.”

 

Esto me tomó por sorpresa. Admito que ir a los restaurantes es algo que me tomo por sentado y nunca lo pienso como un privilegio. Hacer conciencia de que ir a un restaurante es algo a lo que muchos nunca han tenido acceso fue una experiencia de aprendizaje de humildad en sí mismo. Pero que ese acto haya sido el momento más feliz en la vida de esta mujer era difícil de aceptar para mí. Así que seguí adelante, cuestionando: “En verdad, debe haber otro momento más feliz en su vida, Umm Ahmed.” Y con esto le pregunté acerca de su matrimonio y el nacimiento de sus hijos, y ella seguía insistiendo en que ninguno de estos había sido un recuerdo agradable.

Su matrimonio arreglado con un hombre 20 años mayor que ella no le trajo alegría, el nacimiento de sus hijas trajo desilusión, y el nacimiento de su hijo llegó en un momento en que no había comida para compartir. Pero cuando le pregunté acerca de su infancia, por fin, vi un brillo de alegría en sus ojos. Ella negó inicialmente que hubiera alguna experiencia feliz, había enfrentado la pobreza y muchas noches pasó hambre. Pero la chispa en sus ojos finalmente llegó cuando hablaba de los días en que su padre llegaba a casa con comida, muchos otros días no llegaba a casa con la compra.

Ese recuerdo de la infancia sobre su padre con los alimentos provocó en ella la misma felicidad que irradiaba cuando me habló de su sueño de cenar en un restaurante. Ambas fuentes de felicidad estaban relacionadas con el dinero, o así es como ella lo hizo ver cuando me explicó: “Al final del día, las razones de todas mis penas, mis peleas con mi esposo, mis hijas peleándose con sus maridos , es en última instancia, sobre el dinero. No teníamos dinero, y todavía no lo tenemos, por lo que consume toda nuestra atención y se lleva toda nuestra alegría. ”

Bueno, no se puede negar que la falta de dinero y recursos en general puede llevar a una gran cantidad de estrés y el estrés en efecto lleva a la infelicidad. Negar esta realidad y decirle a la gente que es libre de crear la vida que deseé, es en mi opinión, insensible a la realidad que viven millones de personas en todo el mundo. Ayuda tener educación, los recursos, y un sistema de apoyo, incluso si es sólo una persona que cree en ti, a recorrer el camino del destino elegido. Cuando ninguno de estos factores existe en la vida de alguien, no es imposible, pero es verdaderamente difícil, muy difícil, que esa persona salga del otro lado y logre su sueño. Simplemente tenemos que reconocer esta realidad incluso cuando hablamos de las posibilidades, de la esperanza y el cambio en la vida de las personas.

Habiendo dicho todo eso, sigo creyendo que el dinero no es la fuente de la felicidad. Puede que haya trabajado con pobres desde hace 20 años, pero conozco a muchas personas que tienen toda la riqueza en el mundo y todavía está luchando con el concepto de la felicidad. En un buen restaurante en la ciudad de Nueva York, un amigo me dijo hace poco: “Acabo de recibir una hermosa casa. Lo construí y pensé en cada detalle de ella. Es hermosa en todos los sentidos que se me ocurre. Pero ¿puedo decirte que soy feliz? No, yo no soy feliz.” Para este amigo, todo el disfrute que se puede lograr por el dinero, una carrera exitosa, y una maravillosa familia lo tenía hecho. Y sin embargo, después de años de trabajar duro para conseguir todo de lo que él era capaz de alcanzar, todavía, para su sorpresa, no hay felicidad. Entonces, ¿qué es la felicidad y cómo podemos conseguirla?

Recientemente estuve de excursión en las montañas después de un año de tratar algo de tristeza que llevaba en mi corazón. Y en medio del silencio de la montaña, pensé en toda la belleza que la Madre Tierra nos ofrece y nos rodea siempre. Sin embargo, seguimos buscando el cielo y la paz como si estuviera en otro mundo, en algún lugar al que no podemos llegar o alcanzar hasta que morimos. Pero de hecho lo tenemos todo aquí, todo el tiempo, delante de nosotros, es el factor más equitativo para todos los seres: los seres humanos y los animales, pobres y ricos, países y culturas, etnias y razas. En ese momento, me di cuenta, que como Umm Ahmed y mi amigo con la nueva casa, yo también he estado buscando la felicidad como si estuviese otro algún lugar al que no podía llegar, algo que existe fuera de mí, ya sea el amor de otras personas, los recursos o lo que cada uno de nosotros lleva como preocupación en nuestras mentes. Pero ¿y si la felicidad no es algo para alcanzar desde el exterior? ¿Qué tal que está dentro de nuestros corazones, que está tan cerca de nosotros como la naturaleza? Y sin embargo, nos pasamos años pensando que está tan lejos como el cielo.

El lema para ir de excursión a una montaña es ir poco a poco, lentamente. De esta manera no te agotas tan rápido, al menos en términos técnicos. Cuando me vi obligada a caminar lentamente, me di cuenta de que el ritmo de cada paso paciente me obligaba a escucharme mejor y estar más en sintonía con lo que estaba a mi alrededor. Esto me hizo pensar en mi vida, la vida de muchas otras personas, y la rapidez con la que vamos, valorando nuestras acciones y no valorando nuestro “no hacerlo.” Pero ese mismo proceso nos agota y nos hace perder la audición de los deseos de nuestra propia alma y necesidades. La paz interior se encuentra profundamente en el silencio, tan silencioso como la naturaleza que nos rodea. Es como correr y hacer ruidos y gastar y beber y bailar y hacer todas estas cosas para alcanzar la felicidad fuera de nosotros mismos. ¿Qué tal que el proceso es de manera inversa? ¿Qué pasa si, dentro de esa lenta confrontación con los silencios, podemos finalmente aprovechar lo que yo llamo paz? La paz es la felicidad definitiva como yo lo veo. ¿Qué pasa si cada uno de nosotros, de forma individual somos el pastel de nuestra propia felicidad, totalmente a cargo de lo que nos trae felicidad al alma, y que las personas que nos rodean son la crema del pastel? A veces pueden hacer la vida más sabrosa pero una crema por sí misma nunca es el ingrediente principal de un delicioso pastel.

La felicidad no es un concepto mítico, difícil de alcanzar. Sin embargo, alcanzar la felicidad, sí implica mucho trabajo. Pero este trabajo se realiza al nivel del alma y no sólo a nivel material.  Los recursos materiales nos ayudan a dar el tiempo y el espacio para centrarnos en lo que es significativo, y un ambiente de paz puede hacer lo mismo, pero en última instancia el camino hacia la paz y la felicidad es a través del esclarecimiento de cualquier problema que  pueda  proporcionar algún obstáculo para llegar a ser lo que somos verdaderamente. Hacernos responsables  de nuestra propia historia es esencial, así como comunicar nuestra verdad con nuestros seres queridos para lograr caminos que conduzcan a la curación en lugar de la culpa. Esto es un trabajo duro, muy, muy duro, que nadie más puede hacer por nosotros.

El proceso de hacer este trabajo personal, permaneciendo en los momentos incómodos de dolor, y hacer el espacio para esos sentimientos, sin rechazarlos o llenándolos de actividades entretenidas, finalmente nos lleva a la paz en el corazón. Esta paz es lo que me trae alegría, personalmente. Esta paz es estar completamente presente en el momento, donde quiera que estemos, y absorbiendo completamente todo lo que te rodea. Esta paz es estar en la naturaleza, el cielo terrenal que está justo aquí, frente a nosotros.

Esta paz está en la capacidad de encontrar el amor y la alegría desde dentro y no preocuparse por fuerzas externas. ¿Y si la felicidad es tan simple como el silencio? ¿Qué tal que es tan hermosa, apacible y libre como la naturaleza? ¿Qué pasa si nuestros latidos son tan pacíficos como el de la Madre Tierra? ¿Qué pasaría si todos pudiéramos encontrar este silencio y paz, independientemente de nuestras circunstancias? ¿Será posible? Puede ser más difícil para Umm Ahmed desafiar sus duras circunstancias para llegar allí y cuando la supervivencia está en juego es mucho más difícil, pero hasta ella puede acceder a esa serena paz dentro de su corazón. Y si sus necesidades básicas son cubiertas y viviera en un país sin guerras, sin duda puede. Basta con echar un paso hacia la belleza que nos rodea a todos nosotros y sentir el silencio en tu corazón. Y entonces sí, se puede. La felicidad está aquí dentro.

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